jueves, 2 de mayo de 2013

Mi padre, en su linea habitual, lleva todo el día  sentado, mirando a las musarañas, o leyendo periodicos, y los libros de la historia de su familia. Él es, y se siente, algo corresponsable del destino de España. A mí, España cada vez me la suda más, y mas a la que algunos llaman interesadamente, llaman cinicamente España. Mas que nada porque a los que dicen representar  a la España de siempre, a su España inmortal, se la sudamos cada vez mas el conjunto de la población. Ellos no defienden España, sino la coartada que les permite seguir vampirizandonos.

Todo esto me aleja en lo que yo creo, o como creo de mi padre, porque esta España que defienden algunos, con la misma idea anquilosada suya, la veo cada vez más como de carton piedra. Una fantasmada. Fantasmagoría  política.

El siempre nos ha querido inculcar que  la historia de nuestra familia es muy valiosa, de lo más valioso que tenemos. Yo percibo que me encuentro en un pais, en el cual los que mas medran, son de la tribu de los  mezquinos y los aprovechados. Demasiados son ladrones de guante blanco, muy sucios por dentro.

En realidad muchas veces pienso que este hombre, mi padre,  que la casualidad de la genetica ha querido convertir en mi progenitor, ha sido siempre un ser que ha vivido en la historia, su historia. Una historia como da y paradisiaca que se ha inventado para consumo propio. Como un fosil mental del pasado. Ha esterilizado cualitativamente (las  buenas aptitudes que sin duda ha poseido siempre) por vivir solo y fundamentalmente  fuera de él, se su misma esencia como ser. O mas bien por hacer de un afuera que lleva programado,  por historia familiar, el centro de su vida.

Yo le voy comprando libros, o en realidad me los compro yo, sobre todo de esa parte de la historia familiar, que él tiene, como si fuera un ladrillo de plomo gigantesco, pesandole y aplastandole su caminar cansino. Luego se los paso a él, porque aparenta aburrirse mucho. Es como un acto simbólico (como los actos poeticos de Jodorowsky) con el que quiero indicar que esa historia de la familia, que para él es una obsesión, se la regalo. Se la cedo, con el racano cariño que el ha dejado y deja crecer entre nosotros.  Y se la cedo para siempre. Que viva lo mucho que le quede, y muera tranquilo con ella. Toda completa para él. Yo tomo mi camino. Yo no soy nadie, no tengo historia, no tengo pasado, mi futuro nadie lo ha escrito. No tengo familia, ni pasado, ni futuro, ni nombre evocador de ancestro alguno, ni apellidos de ningun linaje  esterilizador. Solo camino por una llanura yerma, preparada para ser abonada por mi espontaneidad, mi espiritualidad  sin injerencias de obligado cumplimiento.

Hace un rato me ha preguntado:
- ¿Estás bien, estás preocupado? Te veo muy gordo.

Estos son resquicios de estratagemas  neuroticas que caracterizaron su antigua vida oficinista, en la que él veia enemigos por todas partes. Y también de la lucha patologica entre él y sus hermanos, por todas parte urdiendo siempre planes contra él.

Conmigo siempre ha tenido un comportamiento lleno de esa doblez  adquirida, aunque parezca un hombre de esos criltalinos, de una pieza. De los que van diciendo que hay que tener ideas claras, pero que mucho mas que claras, suelen ser las que mas le o les convienen, a los de su ideologia mental desviada. Le van mucho los trucos psicologicos. Es muy propenso a las melopeas mentales, y aunque se jubilo ya hace muchos años, sigue con sus trucos dirigidos al encogimiento y apocamiento animico, de la gente que considera enemiga suya. O un peligro latente, o desde los que siente un rechazo dirigido hacia él. Y del que él nunca ha sido capaz de calibrar su responsabilidad.

Despues de su pregunta, que no dejaba de tener un importante  aire de capciosidad, he estado por decirle, preguntarle, si él se sentía bien. Algo como:
-¿Te han hecho ya las pruebas esas?.....luego quizá fingir yo una  cierta duda,..."Sí, las de esa enfermedad de la edad muy provecta, lo de  eso que se llama, ¿como le dicen? Ah, sí, el alzheimer. Te veo mal, con mala cara   -seguria diciendole-, y siempre aburrido y metido en casa". Que es lo que me echa en cara a mí. Siempre ha sido especialista en criticar en los demas cosas que sabe inciertas, y que en realidad es él el que no pone en práctica. O en disimular que es un maximo exponente del defecto en cuestion. Pero él cree desde siempre, que su responsabilidad estriba, solo en decirselas a la cara al otro. A nosotros, de los que se sintio "responsable" desde que nacimos. Nunca entendio como suya la frase biblica, "por sus obras los conocereis", a pesar de su aficion a la rutina de los rezos y las misas.

Pero no se lo he dicho. No le he contestado a su pregunta capciosa y torticera, con otra pregunta defensiva y ofensiva a la vez, que pudiera dañar su vanidad de hombre que se piensa superior. Me ha dado rabia en un principio  no decirselo, porque ese tipo de preguntas suyas ya son una constante, un vicio de maquiavelismo rustico. Y él sabe de sobra las respuestas. Son meras preguntas retóricas, meros juegos como del niño chinche que siempre ha sido, y al que le ha gustado siempre jugar a hombre duro, polemizador y competitivo. El hombre de supuestas ideas claras, "el que sabe".

Al final no me ha desagradado callarme, porque lo que siento por él en realidad, desde hace tiempo, es una gran pena. También tengo la sensación de que él está reviviendo dentro de sí el caracter de mi madre, siempre pusilanime. Pero lo que en ella era un cariño, mucho mas natural y espontaneo, a  pesar de todo lo mal enfocado que estuviera, en él lo observo como una preocupante patología, que se manifiesta en algo superficial y teatrero. Y es todo por querer prevalecer, por hacer morder el polvo al de al lado, ahora con artes de astucia y mezquindad. Antes, cuando tenía la fuerza de la juventud, le bastaba simplemente con el autoritarismo animal.

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