martes, 9 de abril de 2013











TEMBLAR  SIN  MIEDO

 

Si  hay un lugar para la fe en la vida, entre los hombres:

donde está el surco.

 

Si  hay algún lugar para la voz que asoma a un precipicio:

donde ver la llama.

 

Si hay algún lugar donde el  humano pueda  ser

su  flecha  y  su  lanza  del  fuerte,

su  pluma y su letra  sobre nubes de sangre:

donde gritar la herida de Ángel.

 

Si hay algún oído capaz de escuchar

el grito de un hombre que ya no sabe llorar

ni por su misma pena  que a otros  duele:

donde está la cueva del  tesoro,  en que

guarda el Dragón  una sangre apátrida, de pájaro perdido.

 

¿Eres tú el oído  de  tierra que atenúa?

¿Que atenderá  estos ruegos de ermitaño?:

tiembla   entonces,…tiembla,…tiembla,…tiembla

y  búscame, desnuda  y  desarmada  de garras,

entre  las  grietas  de  tu  carne.

 

Para  mi  musa  del  amor   Mifariabruj

 

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