lunes, 8 de abril de 2013


 

RESPUESTA A UN POLLO DE BARRA QUE DESBARRA.-

 

 
Hay un individuo que se hace llamar señor, y que escribió en el diario ABC con el nombre de Alfonso Ussia. Este individuo, espécimen, caso único, sujeto, larva de babosa con pinchos venenosos, se dedica en sus ratos libres a insultar a diestro y siniestro, más bien lo último,-por las orejas y el pico de Drácula-, a insultar, decía, a quien se le ponga entre ceja y ceja.

Este ilustre expectorador escribió hace tiempo diversos insultos contra un conocido cantante de la farándula pop cantautora, rockero viejo, y heridas con costra  protectora de autocuentistas de bar. El rockero le contestó que la supuesta gracia de la que el cuate Ussía se hacía poseedor o acreedor no era tal, y yo lo pude comprobar al leer algunos de sus libros de ripios mal juntados en los que se rimaba juanista con pancista y borrón con cabrón. Todo quedó en tablas, por un lado el gorrión izquierdoso (reclamante en este caso con toda la razon, dada la extrema facilidad para el insulto extemporaneo e impertinente del sujeto de orejas de soplillo), y por otro el bufón derechista se dieron la mano, según tengo entendido. Con mas o menos ganas o verdad segun cual de las dos partes se tratase.

            Pero ahora el asunto ha sido más grave, el asunto es que este raro espécimen ha insultado en un diario diferente al anterior, a un familiar  propio, Iñigo Mendez de Vigo, llamándole poco más o menos que discípulo del doctor Montes, el mayor jubilador de ancianos al otro mundo de estos lares. y mi reclamación no viene de ser familiar exclusivamente, sino de que precisamente por ser familiar le conozco. Igual que conozco a otros familiares que no son de la misma noble catadura suya.
 
Y se ha quedado tan pancho  con su calumnia que algo queda. Ahora, un día después, previa protesta, donde dijo digo dice diego: donde dijo aproximadamente asesino en serie, ahora dice hombre de honor, y pelillos a la mar. Hasta la siguiente calumnia con cubatas incluidos. Lo que hace un cubata de más o de menos. Pero  es que como para llegar a esa conclusión-la de llamarle casi asesino u homicida- no ha leído nada ni se ha enterado de nada, huelga decir que ha hecho honor a su inexistente carné de periodista, profesión que misteriosamente ejerce este autocalificado pollo de barra, procedente, según el, del pueblo de Llodio. Que habrá hecho ese pobre pueblo para balancearse entre etarras batasunos y terroristas del papel impreso como Ussía.

No obstante, lo central y lo que hace pensar es lo que decía antes, este individuo no se ha leído ni se ha enterado de nada de lo que esas propuestas votadas por los políticos cuestionados decían, de lo que significaban, a lo que comprometían y hasta que punto obligaban y vinculaban. Lo cual, aparte de calificar al individuo Ussía, de raro ejemplar de cabrón ibérico con cinco cuernos, cosa nunca vista por mí, le hace a uno preguntarse y sospechar por el grado de premeditación con la que estaba escrito el artículo. Y nos hace preguntarnos también si esta rara mutación de hombre sabe usar un teléfono, puesto que el y mi cuñado se conocen, curiosamente.

            Conociendo la línea editorial de ese periódico, del que no quiero hacer publicidad, el carácter tan histriónico, sanguíneo, melifluo y deletéreo del sujeto emborronacuartillas, y por otro lado lo indefinido e indefinible de la forma de pensar de sus propietarios, quizá basada en que todo tiene un precio. Conociendo las recientes intrigas y zancadillas por el poder miserablemente escenificadas dentro del Partido Popular: uno se pregunta cual ha sido la mano que ha mecido la pluma del raro espécimen Alfonso Ussía.

 

Con cariño para los damnificados por este peligro público suelto por las calles,
y con sede en la barra de algún bar de la calle Miguel Ángel, desde donde pergeña la realidad  maggica ( de la sopa boba de Maggi de la que come), para sus artículos.

 

 

                                                                                  Álvaro P. Herrasti Urquijo .

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