RESPUESTA A UN
POLLO DE BARRA QUE DESBARRA.-
Este
ilustre expectorador escribió hace tiempo diversos insultos contra un conocido
cantante de la farándula pop cantautora, rockero viejo, y heridas con costra protectora de autocuentistas de bar.
El rockero le contestó que la supuesta gracia de la que el cuate Ussía se hacía
poseedor o acreedor no era tal, y yo lo pude comprobar al leer algunos de sus
libros de ripios mal juntados en los que se rimaba juanista con pancista y
borrón con cabrón. Todo quedó en tablas, por un lado el gorrión izquierdoso (reclamante en este caso con toda la razon, dada la extrema facilidad para el insulto extemporaneo e impertinente del sujeto de orejas de soplillo), y
por otro el bufón derechista se dieron la mano, según tengo entendido. Con mas o menos ganas o verdad segun cual de las dos partes se tratase.
Pero ahora
el asunto ha sido más grave, el asunto es que este raro espécimen ha insultado
en un diario diferente al anterior, a un familiar propio, Iñigo Mendez de Vigo,
llamándole poco más o menos que discípulo del doctor Montes, el mayor jubilador
de ancianos al otro mundo de estos lares. y mi reclamación no viene de ser familiar exclusivamente, sino de que precisamente por ser familiar le conozco. Igual que conozco a otros familiares que no son de la misma noble catadura suya.
Y se ha quedado tan pancho con su calumnia que algo queda. Ahora, un
día después, previa protesta, donde dijo digo dice diego: donde dijo
aproximadamente asesino en serie, ahora dice hombre de honor, y pelillos a la
mar. Hasta la siguiente calumnia con cubatas incluidos. Lo que hace un cubata
de más o de menos. Pero es que como para
llegar a esa conclusión-la de llamarle casi asesino u homicida- no ha leído
nada ni se ha enterado de nada, huelga decir que ha hecho honor a su
inexistente carné de periodista, profesión que misteriosamente ejerce este
autocalificado pollo de barra, procedente, según el, del pueblo de Llodio. Que
habrá hecho ese pobre pueblo para balancearse entre etarras batasunos y
terroristas del papel impreso como Ussía.
No obstante, lo central y lo que
hace pensar es lo que decía antes, este individuo no se ha leído ni se ha
enterado de nada de lo que esas propuestas votadas por los políticos
cuestionados decían, de lo que significaban, a lo que comprometían y hasta que
punto obligaban y vinculaban. Lo cual, aparte de calificar al individuo Ussía,
de raro ejemplar de cabrón ibérico con cinco cuernos, cosa nunca vista por mí,
le hace a uno preguntarse y sospechar por el grado de premeditación con la que
estaba escrito el artículo. Y nos hace preguntarnos también si esta rara
mutación de hombre sabe usar un teléfono, puesto que el y mi cuñado se conocen,
curiosamente.
Conociendo
la línea editorial de ese periódico, del que no quiero hacer publicidad, el
carácter tan histriónico, sanguíneo, melifluo y deletéreo del sujeto
emborronacuartillas, y por otro lado lo indefinido e indefinible de la forma de
pensar de sus propietarios, quizá basada en que todo tiene un precio. Conociendo
las recientes intrigas y zancadillas por el poder miserablemente escenificadas
dentro del Partido Popular: uno se pregunta cual ha sido la mano que ha mecido
la pluma del raro espécimen Alfonso Ussía.
Con cariño para los damnificados por este peligro público
suelto por las calles,
y con sede en la barra de algún bar de la calle Miguel Ángel,
desde donde pergeña la realidad maggica
( de la sopa boba de Maggi de la que come), para sus artículos.
Álvaro
P. Herrasti Urquijo .
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