miércoles, 10 de abril de 2013


Poemas de Marta Muñoz,  de la Revista online Monelle

Tormenta de lejos

Desde este lugar
Donde el exilio no me inquieta
Puedo tener cada puesta de sol

Con un suave ladeo

Puedo saborear la tormenta de lejos
Y oler su dulzura helada
Sin sobresaltos

Desde este lugar
Que amortigua la prisa del futuro
Nada de lo que hice me parece insalvable
Cuando tras el cristal
Me conmueve la silueta imprecisa de un pasado borroso

Puedo tener desde este lugar
Cualquier delirio de añoranza que escape a la bruma
Pues ya nada está tan cerca de aquí como para importarme...

De este lugar
Donde el viento se deshace en brisa
Donde contemplo las calles, que se marchan sin mi
Donde nadie me llama ni espera mi voz
Porque mi lugar no ocupa espacio ni tiempo


 

El año de nuestra era

No estaba yo en el amanecer de tu vida
Ni estaría más tarde, en tu primer beso bajo la lluvia
No fui aquel cuerpo desnudo
Que te abocó al abismo del deseo profundo

No estuve en octubre ni en enero
Ni en los veranos ni en los inviernos
De un calendario que huía contigo y con mi ausencia
Y te llevaba lejos

Sí estoy ahora
En el centro de un huracán que ensordece la hierba a nuestro paso
En el año que inventamos a nuestro antojo
Y que llamamos primero

Otras hojas caerán y morirán árboles
A la intemperie de viejas eras
No las nuestras
Que endurecieron sus raíces
Aún antes del despertar del mundo
Pues el tiempo pasado no cuenta
Si no cuenta con el corazón




 

Una forma de explicar

Una forma de explicar los viernes, o su ruido
La bóveda de luces
Que aminora los pasos
Las ventanas
Que nos miran a través del claxon de los taxis
Y siempre,  unas escaleras
Que alguien sube con prisas
Tras la cita descuidada
Unos ojos
Olvidados al volver la esquina
Que turbaron la tarde en retirada
Y el olor a perfume, siempre de paso
Que ensancha los cruces  de las calles

Cada corazón, con su propio insomnio
Agitando los semáforos
Y un presagio que comienza cada hora
Con un chasquido de ropas o palabras
Que el bulevar alarga
Con sus brazos de sombras

Quizás los labios tienen muecas que asemejan la noche
Y el farol recóndito del parque
Espera despierto su luna

Una forma es ver los ojos perdidos de las fuentes
Que buscan un rumor marchito
En los bares del alba
Y el suave balbucir de los abrigos
Cuando ya tarde
Se adentran en jardines olvidados

Su ruido, si no es ruido , es la vida
que planear empezar de nuevo
o el descanso también
del que inclina la espalda y mira
cerrarse el asfalto tras la puerta
y brillar agazapados los charcos
de los barrios ya dormidos


Todo volverá a estar en su sitio

Y todo, volverá a estar en su sitio
La higuera, creciendo lenta, como cada verano
La tierra mullida del jardín y la pared de musgo
Remedios, que vendrá para endulzar su vejez con nosotros
Y que nunca sabrá cuanto bien me hacen
Su infinita calma y su voz de sol
El viento, resbalando en mi pelo al caer la tarde
Y esa sensación de conocer el horizonte sin abrir los ojos.

Todo estará en su sitio
Cuando otra vez la lluvia de estrellas
Me sorprenda en la misma hamaca
Con los pies desnudos de sueños y el corazón humedecido
Y el ladrido de Zoe, al despertarme
Como un presagio de día claro sobre mi piel aún dormida

Y la risa de mi hermana...
Su risa, frivolizando el vértigo
De sentirnos los mismos, a pesar del tiempo
De ser los mismos solos frente a la vida
Que nos ha visto sacudirnos las mareas y empezar de nuevo
Para seguir, con el único aliento inquebrantable de permanecer iguales
Aunque todo cambie de lugar

Sé que todo volverá a estar en su sitio
Dentro y fuera de mis variables contornos
Porque así ha sido siempre
Mi mirada sobre el papel, y mis ganas de escribir

 


 

 


En aquellos primeros días

En aquellos primeros días
Te besaba con voracidad para atraerte a mi lado
Desgastándome en cada abrazo
Para diluirte en los míos

Luego tú volabas, lleno de mi olor
A un lugar que yo no quería pensar

Si llegaba tarde
Corría, como si perder un minuto contigo
Fuese perder cuatro vidas
Y tú acariciabas mi pelo revuelto
Como si fuera una parición de niebla

La tarde o la noche, nos empujaban hacia el filo de la angustia
Cuando habíamos de separarnos
Y al despedirnos
Nos mirábamos con la tristeza seca
del que sabe que algún adiós será el último
Con el amor del que desea ferviente
perderse en el penúltimo encuentro

En aquellos primeros días, ya lejanos
Hubo días que siempre serán los primeros


Ella

Ella, la que nunca se va
La que teje sin hilos las rosas del silencio
La que añora, la que asiente
La que nunca esculpe sus lágrimas de barro.

Ella, la que abarca los astros desde sus ojos,
sin alargar los dedos.

que amansa, que cierra
que galopa sobre el rostro encendido
cuando ya no quedan luces
e inclina los brazos hasta el pozo para regresar
con manos blandas de agua y escarcha.

Traedme su voz dulce, sus lágrimas.
Pienso en ti
Cuando ya no quedan lugares que recorrer sin esfuerzo
En tus marcas, que escondiste al mundo
En tus dudas, en tu sueño frágil.

Es tan efímero el aire hoy, como siempre
Y tan cerca, nuestras gargantas
Gritan, para alcanzar el lado opuesto de las sombras.

Tus marcas, tus dudas, están a salvo conmigo
En este mundo que hoy, cierro a las espinas



 

De nuevo octubre

Desde cada octubre y por cada octubre
Que me trajo un nuevo aniversario
O un nuevo punto final

Si huele a viento húmedo ahora
Volveré a crecer
Con nuevas ramas y nuevas huellas
Por cada hueco que encuentre de sol
Y de savia nueva
En esta estación que se acomoda a mis pasos

Lentas se marchitan las hojas
Del recio árbol que me observa desde que llegué aquí
Y sin embargo
Él sabe que los besos nacen , tras las hojas vencidas
Que hay que desprenderse y mudar de color
Para abarcar con aliento estos días
Que nos acercan al principio de un nuevo ciclo
Quizás mejor
Quizás sólo el descanso del ardiente verano

Así, mi nostalgia se atempera
Cuando le miro desde dentro y siento
Que él sabe que perder no es perder
Cada octubre está vivo, con su comienzo o su final
Con su latido
Para alimentar el crujiente manto
que ha de envolver mis pies
para recordarme que el pasado está presente y que no muere
como las hojas
que en otoño entregan su tiempo vivido
para nacer en otras
más bellas aún y más fuertes

Poemas de Marta Muñoz

 


 


OPINION DE MARTA MUÑOZ SOBRE LA MÉTRICA

Yo a la métrica no es que no le de importancia, es que no la tengo en cuenta cuando escribo. En mi modesto entender yo le doy más importancia a la lectura, porque con la lectura puedes imprimirle un ritmo u otro y la métrica es algo que te viene dado

espero que te sirva ( esto me lo dice a mí, Alvaro, porque nme quiere como una madre, por eso me ceba a veces demasiado).

un beso y espero que estés bien, si necesitas algo cuenta conmigo.
 
-----Esto parece el final del himno del Liverpool----

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