Morriña: poema de Leire Olmeda
Voy a decir
que siento nostalgia de tus brazos
aunque no me guste repetirme
en los poemas
-al menos no demasiado-.
Y digo nostalgia de tus brazos
porque cambio de postura
y me abrazas.
Te giras tú
y poso mi mano en tu cadera.
Aplasto tu almohada
y nos alejamos los milímetros imprescindibles
para saber que estás ahí.
Me desvelo, mi cuerpo te busca,
tu sincrónico ronquido
me confirma que ahí sigues
y te abrazo.
que siento nostalgia de tus brazos
aunque no me guste repetirme
en los poemas
-al menos no demasiado-.
Y digo nostalgia de tus brazos
porque cambio de postura
y me abrazas.
Te giras tú
y poso mi mano en tu cadera.
Aplasto tu almohada
y nos alejamos los milímetros imprescindibles
para saber que estás ahí.
Me desvelo, mi cuerpo te busca,
tu sincrónico ronquido
me confirma que ahí sigues
y te abrazo.
4.4.12
La
Revolución,
esa que se escribe con mayúscula,
debe de ser algo parecido
a los tricolores abriles ripenses.
Lágrimas de compañerismo
y abrazos.
Las revoluciones,
esas que son tantas
que nadie las leerá en los libros,
son los cambios pequeños,
discretos como la niña que aprende a leer.
Nadie les da importancia
y serán
las que cambien el mundo.
esa que se escribe con mayúscula,
debe de ser algo parecido
a los tricolores abriles ripenses.
Lágrimas de compañerismo
y abrazos.
Las revoluciones,
esas que son tantas
que nadie las leerá en los libros,
son los cambios pequeños,
discretos como la niña que aprende a leer.
Nadie les da importancia
y serán
las que cambien el mundo.
3.4.12
Aprovecha
la oscuridad
de la cama
para sonreír sin que nos demos cuenta.
Cuéntame esos secretos
que se ocultan.
Disimula,
hazme creer que no conoces mi cobardía
y confía en mí.
Perdóname los insomnios inquietos.
y no me preguntes por esa nostalgia
que siento
por tus brazos.
No existe carcajada imposible
locura adolescente
provocación a deshoras
ni lucha inútil.
de la cama
para sonreír sin que nos demos cuenta.
Cuéntame esos secretos
que se ocultan.
Disimula,
hazme creer que no conoces mi cobardía
y confía en mí.
Perdóname los insomnios inquietos.
y no me preguntes por esa nostalgia
que siento
por tus brazos.
No existe carcajada imposible
locura adolescente
provocación a deshoras
ni lucha inútil.
2.4.12
de Leire Olmeda
No hay comentarios:
Publicar un comentario