domingo, 21 de abril de 2013


Noticia Bomba en Lorca

 

El terremoto de Lorca desenterró hace un mes la posible tumba de García …Lorca. Rápidamente, Garci Montero, también llamado “El Paje  garañés” o “El Escudero”,-por lo de su admirable fidelidad sentimental y corporal hacia su compañera, más que nada. Ella misma, Almudena la Grande de Serbia, la señora  de su corazón, y Yan Gibson, en representación de su hermano Ian, han solicitado el análisis de las reliquias aparecidas. Estas secomponen de un saco  con restos de carácter  óseo y  de piel momificada, alrededor  de los cuales se encontraban ropajes y  un libro, en el bolsillo derecho de un pantalón. Probablemente el libro que estaba leyendo el presunto poeta, al detenerle los rebeldes sin causa, en la casa de la familia Rosales. Este libro fue el que suscitó la pista sobre la posible identidad de los restos, ya que estaba  atiborrado de notas con la letra del poeta. Esta  grafía fue  rápidamente examinada por expertos literatos y grafólogos, especializados en la obra del poeta granadino. Todo, según los análisis, parecía indicar que era su letra. Por otro lado, extrañamente, el cuerpo, o sus restos mas bien, encima del pantalón llevaban puesta una falda.

 

Analizados los  susodichos restos, se llegó a la sorprendente conclusión de que pertenecían a la bisabuela de Ian Gibson, hermano gemeloclónico de Yan.  Era  este un niño de la guerra rusoirlandés, treintaicinco años mayor que Ian, y que buscaba a su madre, como Marco hizo tantos años acompañado de  su mono, ventrílocuo e imitador compulsivo. El asunto llegó a un mayor esclarecimiento cuando el pariente más vetusto, conocido, de la familia Gibson, admitió haber oído de niño las historias sobre la facilidad imitadora de  letras ajenas de la bisabuela del exitoso historiador. Hasta el punto de que se contaba en la familia la leyenda de sus travesuras, copiando la firma de sus padres en las notas escolares, en casos de fuerza mayor y debacle académica. Dicha señora parece que vivió ciento sesenta  años, contando hasta el momento en que la familia Gibson perdió su pista. Eso da posibilidades de veracidad a los resultados obtenidos en el análisis óseo.

 

Ian Gibson, promete un nuevo libro sobre el caso, y Almudena la Grande de Serbia, otro de su serie neogaldosiana, Episodios cardionales: Crónica en Rosa de la RBEI,(República Batanera de las Españas Ibéricas).

 

La  prensa del poder editorial mediático conservador promete a su vez una contraofensiva, anunciando la publicación a dúo de cámara rápida, como es su costumbre, por parte de Ricardo del Gerovital y Cesar Alcalino, del libro definitivo en el que se asegura que el general Franco no está enterrado en el valle de los Caídos, sino en el cementerio batueco de la Vaguada de los Mal Atados. En la caja de pino de su sepulcro vallecaidesco figuraría en lugar discreto, el nombre del verdadero enterrado en esa egregia y a la vez maldita tumba: el toro Islero, que presuntamente mató a Manolete. Frente al dato histórico de la fecha de la cogida, conocido en la historiografía de puro repetirse, acontecio la jornada luctuosa en realidad, un día de reyes, en la  que Melchor o quizá Baltasar, no le trajeron ambos, o no  lo  hizo uno de ellos,  al  adusto maestro de Córdoba, la espada pedida con tanta ilusión a su madre, y  que precisaba para despenar al miureño Minotauro, por lo que tuvo que entrar a la suerte suprema, esta vez a Camará lenta, aterido por el frio invernal de Linares, con un alfiler de corbata de Álvaro Domecq y Diez.

A partir de entonces, la feria se trasladó al mes de Agosto, menos proclive a los gélidos caprichos de los reyes magos. Se apunta en ese libro que el tal toro pudo ser uno de los fundadores e ideólogos primigenios de la banda terrorista  ETA, que comenzó camuflada, como banda de música municipal de Lagartera.  Allí donde uno de sus pensadores más conspicuos, el Abad Nardo Hacha, escribió, camuflándolo de folklore, un ideario republicano-separatista: “Cómo hablar con una vaca euskaro-republicana, en gótico-florentino”, y “Memorias con baba invisible, sorda y muda”-(libro adelantado a todas las épocas, para niños ciegos), en donde ya se percibe una extraña obsesión del abad por los lagartos. Por supuesto, todas son claves para atentados con placas de sangre coagulada, necesaria en  transfusiones. Se usaban por la banda, infiltrándose en las salas de operaciones, en los  casos de las realizadas a vida o muerte de personalidades del régimen, o a iconos de aquella hambrienta España tan necesitada de héroes. ¿No se han percatado de la cara de reptil desesperado  de Franco, en las últimas fotos anteriores a su muerte? Villaverde era una clave: -el portador de la sangre de los lagartos verdes.

En  fin, la cola que pueden traer unos huesos de lagarta irlandesa. ¿Quizá sucesora de Eirin, el mítico rey Eiromilesio de los vascones? Franco, al fin y al cabo era un soldado, e Islero, un toro kamikaze terrorista. Pero, ¡pobre bisabuela¡, ¡pobre España¡, ¡pobres lagartos¡, ¡pobre Manolete¡, era un torero,¡ sí¡, pero un torero abocado por necesidades de hambres, y la ilusión inocente de poseer una espada tan gloriosa como la del Cid. Abocado por todo ello  a una profesión de héroes míticos, gladiadores de un circo que no perdonaba un desliz, ya que miraba todo con lupe, (la lupa taurina). Destinando  sus jueces, con sus opiniones inclementes, al  artista mas mítico y legendario, al sino de perdición que persigue a todos los reos.

Y al final de todo, ¿Dónde estará García Lorca?¿Y por qué surgen ciertas mujeres de neblinoso  origen y oscura vida unas , otras mágica; mientras las de mas bárbara fiereza  nos traen sueños de mar, en garitas y armadura rampante? ¿Sin embargo otras,  de barbarellica belleza feérica, doncellesca e inocente, nos arrastran  esclavos de sus ojos, por los bucólicos paramos de la tierra de Dríade,  en las aledañas (f)lorestas lujuriosas de la datilera ciudad de (M)urcia?

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