Noticia Bomba en Lorca
El terremoto de Lorca desenterró hace un mes la posible
tumba de García …Lorca. Rápidamente, Garci Montero, también llamado “El Paje garañés” o “El Escudero”,-por lo de su
admirable fidelidad sentimental y corporal hacia su compañera, más que nada. Ella
misma, Almudena la Grande de Serbia, la señora
de su corazón, y Yan Gibson, en representación de su hermano Ian, han
solicitado el análisis de las reliquias aparecidas. Estas secomponen de un saco
con restos de carácter óseo y de piel momificada, alrededor de los cuales se encontraban ropajes y un libro, en el bolsillo derecho de un
pantalón. Probablemente el libro que estaba leyendo el presunto poeta, al
detenerle los rebeldes sin causa, en la casa de la familia Rosales. Este libro
fue el que suscitó la pista sobre la posible identidad de los restos, ya que
estaba atiborrado de notas con la letra
del poeta. Esta grafía fue rápidamente examinada por expertos literatos
y grafólogos, especializados en la obra del poeta granadino. Todo, según los
análisis, parecía indicar que era su letra. Por otro lado, extrañamente, el
cuerpo, o sus restos mas bien, encima del pantalón llevaban puesta una falda.
Analizados los susodichos
restos, se llegó a la sorprendente conclusión de que pertenecían a la bisabuela
de Ian Gibson, hermano gemeloclónico de Yan. Era este un niño de la guerra rusoirlandés,
treintaicinco años mayor que Ian, y que buscaba a su madre, como Marco hizo
tantos años acompañado de su mono,
ventrílocuo e imitador compulsivo. El asunto llegó a un mayor esclarecimiento
cuando el pariente más vetusto, conocido, de la familia Gibson, admitió haber
oído de niño las historias sobre la facilidad imitadora de letras ajenas de la bisabuela del exitoso
historiador. Hasta el punto de que se contaba en la familia la leyenda de sus
travesuras, copiando la firma de sus padres en las notas escolares, en casos de
fuerza mayor y debacle académica. Dicha señora parece que vivió ciento sesenta años, contando hasta el momento en que la
familia Gibson perdió su pista. Eso da posibilidades de veracidad a los
resultados obtenidos en el análisis óseo.
Ian Gibson, promete un nuevo libro sobre el caso, y Almudena
la Grande de Serbia, otro de su serie neogaldosiana, Episodios cardionales:
Crónica en Rosa de la RBEI,(República Batanera de las Españas Ibéricas).
La prensa del poder
editorial mediático conservador promete a su vez una contraofensiva, anunciando
la publicación a dúo de cámara rápida, como es su costumbre, por parte de
Ricardo del Gerovital y Cesar Alcalino, del libro definitivo en el que se
asegura que el general Franco no está enterrado en el valle de los Caídos, sino
en el cementerio batueco de la Vaguada de los Mal Atados. En la caja de pino de
su sepulcro vallecaidesco figuraría en lugar discreto, el nombre del verdadero
enterrado en esa egregia y a la vez maldita tumba: el toro Islero, que
presuntamente mató a Manolete. Frente al dato histórico de la fecha de la
cogida, conocido en la historiografía de puro repetirse, acontecio la jornada
luctuosa en realidad, un día de reyes, en la que Melchor o quizá Baltasar, no le trajeron ambos,
o no lo hizo uno de ellos, al
adusto maestro de Córdoba, la espada pedida con tanta ilusión a su
madre, y que precisaba para despenar al
miureño Minotauro, por lo que tuvo que entrar a la suerte suprema, esta vez a
Camará lenta, aterido por el frio invernal de Linares, con un alfiler de
corbata de Álvaro Domecq y Diez.
A partir de entonces, la feria se trasladó al mes de Agosto,
menos proclive a los gélidos caprichos de los reyes magos. Se apunta en ese
libro que el tal toro pudo ser uno de los fundadores e ideólogos primigenios de
la banda terrorista ETA, que comenzó
camuflada, como banda de música municipal de Lagartera. Allí donde uno de sus pensadores más
conspicuos, el Abad Nardo Hacha, escribió, camuflándolo de folklore, un ideario
republicano-separatista: “Cómo hablar con una vaca euskaro-republicana, en
gótico-florentino”, y “Memorias con baba invisible, sorda y muda”-(libro
adelantado a todas las épocas, para niños ciegos), en donde ya se percibe una
extraña obsesión del abad por los lagartos. Por supuesto, todas son claves para
atentados con placas de sangre coagulada, necesaria en transfusiones. Se usaban por la banda,
infiltrándose en las salas de operaciones, en los casos de las realizadas a vida o muerte de
personalidades del régimen, o a iconos de aquella hambrienta España tan
necesitada de héroes. ¿No se han percatado de la cara de reptil desesperado de Franco, en las últimas fotos anteriores a
su muerte? Villaverde era una clave: -el portador de la sangre de los lagartos
verdes.
En fin, la cola que
pueden traer unos huesos de lagarta irlandesa. ¿Quizá sucesora de Eirin, el
mítico rey Eiromilesio de los vascones? Franco, al fin y al cabo era un
soldado, e Islero, un toro kamikaze terrorista. Pero, ¡pobre bisabuela¡, ¡pobre
España¡, ¡pobres lagartos¡, ¡pobre Manolete¡, era un torero,¡ sí¡, pero un
torero abocado por necesidades de hambres, y la ilusión inocente de poseer una
espada tan gloriosa como la del Cid. Abocado por todo ello a una profesión de héroes míticos, gladiadores
de un circo que no perdonaba un desliz, ya que miraba todo con lupe, (la lupa
taurina). Destinando sus jueces, con sus
opiniones inclementes, al artista mas mítico
y legendario, al sino de perdición que persigue a todos los reos.
Y al final de todo, ¿Dónde estará García Lorca?¿Y por qué
surgen ciertas mujeres de neblinoso
origen y oscura vida unas , otras mágica; mientras las de mas bárbara
fiereza nos traen sueños de mar, en
garitas y armadura rampante? ¿Sin embargo otras, de barbarellica belleza feérica, doncellesca
e inocente, nos arrastran esclavos de
sus ojos, por los bucólicos paramos de la tierra de Dríade, en las aledañas (f)lorestas lujuriosas de la datilera
ciudad de (M)urcia?
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